Hoy es uno de esos días que marcan un antes y un después para Villa Constitución. Un día profundamente significativo, de esos que no pasan desapercibidos ni se olvidan fácilmente.
Después de más de 60 años, nuestro Instituto Superior del Profesorado deja de funcionar en espacios prestados para tener, por fin, su casa propia. Y eso no es un detalle: es un acto de justicia.
Porque hay una verdad que merece ser dicha: la educación no puede vivir de prestado.
Este edificio no nació de la casualidad. Nació de un reclamo histórico de docentes, estudiantes y de toda una comunidad que nunca bajó los brazos. Nació también de la decisión de gestionar, de insistir y de poner este tema en agenda cuando parecía que siempre había otras prioridades. Muchos dudaban…
Se tomó la decisión y se inició en un momento difícil del país, con el acompañamiento del gobierno provincial de entonces, y hoy se termina en otro contexto, también complejo, con un nuevo gobierno provincial que también tomó la decisión y tuvo la responsabilidad y el acierto de continuarlo.
Y eso también hay que destacarlo con claridad: cuando una obra es necesaria, cuando responde a una demanda real, debe continuar más allá de quienes gobiernen circunstancialmente una Ciudad, una Provincia, un País.
Hoy, en medio de una situación económica y social que golpea a muchas familias, inaugurar un edificio educativo no es solo cortar una cinta. Es tomar una posición. Es decir que, aun en la dificultad, elegimos trabajar juntos para el futuro.
También es un momento para reconocer. A quienes soñaron este edificio durante décadas. A quienes lo gestionaron. Y a quienes tuvieron la responsabilidad de terminarlo.
Pero, sobre todo, es un momento para reafirmar un compromiso: que este lugar no sea solo un edificio nuevo, sino un espacio vivo, lleno de vocación, de pensamiento crítico y de futuro. No tengo la menor duda que así lo será porque la base es sólida y lo que viene también lo será, y por qué, además, adaptarse a los nuevos perfiles requeridos en la actualidad, también será un desafío permanente para toda esta comunidad educativa.
Hoy celebramos el derecho a enseñar y aprender en condiciones dignas.
Celebramos la igualdad de oportunidades
Celebramos la fuerza de lo público.
También decirles a todos y más en este momento que hay algo que no podemos permitirnos, es resignarnos.
Y la educación es, justamente, la herramienta más poderosa para no hacerlo. Y Uds. queridos colegas Docentes tienen la llave para que esa puerta nunca se cierre. Porque la vocación antes, hoy y mañana siempre ha sido, es y será más fuerte que cualquier decepción circunstancial, que la vida nos pueda deparar.
Hoy Villa Constitución da un paso adelante.
Un paso que tardó muchos años, pero que llega para quedarse.
Y permítanme cerrar con una convicción profunda:
No hay crisis que pueda derrotar a una comunidad que sigue educando, enseñando y creyendo en su futuro.
Y cuando las cosas se hacen con esfuerzo, con convicción y pensando en la gente, finalmente gracias a Dios, hoy todavía suceden.
Muchas Gracias!