Hay situaciones que muchas veces pasan desapercibidas. No siempre se ven. No siempre se nombran, aunque existen, deben ser nombradas y forman parte de nuestras realidades.
Porque no está bien sentir alivio recién cuando llegás a casa. Aprender a caminar rápido en lugar de disfrutar el camino. Pensar si fue tu culpa por cómo ibas vestida. Mandar la ubicación del auto en el que vas, por si pasa algo. Estar en alerta permanente en la calle. Quedarte intranquila esperando el mensaje “ya llegué”. Y que, además, se pregunten si vos sos la responsable de lo que te pasó.
Visibilizar también es acompañar. Y acompañar también es cuidar.
Hoy, a 11 años del primer 3J, como entonces, seguimos exigiendo que esto deje de pasar y reafirmamos nuestro compromiso con una comunidad más justa, igualitaria y libre de violencias.
Porque cuando una realidad se hace visible, deja de transitarse en soledad.